El miedo a la toma de decisiones (narrativa de un caso)

Upset Couple Sitting on a Sofa

El miedo a la toma de decisiones (narrativa de un caso)

Muchas personas retrasan la toma de una decisión importante básicamente por miedos muy variados.

Pero muchos de estos miedos, inclusive antes de la toma de la decisión, ya se vienen experimentando, y para explicarlo mejor, presento a continuación el análisis del siguiente caso:

Una clienta de coaching a quien atendí hace un tiempo atrás, me indicaba sobre su temor a terminar de tomar de una vez por todas la decisión de separarse de su esposo, (decisión, cabe destacar nada fácil).

Ella indicaba que sus principales miedos para tomar la decisión eran:

  1. Sentir mucha tristeza
  2. Sentirse sola
  3. Miedo a la soledad
  4. Criar sola a su hijo (y todo lo que esto conlleva)
  5. Miedo a no conseguir una nueva pareja

Miedos todos muy válidos, pero la situación que estaba viviendo era la siguiente:

Ella venía sintiéndose muy afligida y abatida desde hacía aproximadamente un año porque la relación estaba muy mal, al punto de que estando bajo el mismo techo dormían en cuatros separados. Se comunicaban muy poco, y las pocas veces que lo hacían terminaban en discusiones subidas de tono.

Ella indicaba que se sentía sola y triste, porque los únicos momentos que compartían eran cuando salían a visitar a sus respectivas familias, y actuaban como si nada estuviera ocurriendo.

Sus miedos más profundos ya los venía experimentando, porque luego de escuchar toda su versión, le hice varias preguntas, entre ellas la siguiente:

Y acaso en este último año ¿no has venido sintiéndote triste, sola y con la crianza de tu hijo a cuestas?

Su respuesta fue afirmativa, y fue allí cuando terminó de caer en cuenta que ya estaba viviendo algunos de sus mayores temores. Aunado a esto, había una infidelidad que el insistía en negar, pasaba poco tiempo en la casa y cada vez compartía menos tiempo de calidad con su hijo. Ella ya estaba viviendo con una profunda soledad y aunque sabía que a pesar de innumerables intentos, la relación no iba a mejorar (porque además estuvieron asistiendo a terapia de pareja) ella se mantenía allí, procrastinando la decisión porque el miedo la paralizaba.

Mi intención al compartir esta historia es mostrar lo común que resulta darnos cuenta del infierno que muchas veces venimos viviendo y como nos cuesta poner las cosas en perspectiva. Esto sucede porque ante eventos de profunda ansiedad, estrés y rabia nos cuesta pensar claramente.

Su proceso de coaching le permitió darse cuenta y prepararse para tomar una decisión, esa que muy en el fondo de su corazón sabía que era la correcta.

Cuando la presencia de tu compañero de vida es casi nula, y se ha convertido en una relación tormentosa, esto puede resultar hasta más doloroso y abrumador que estar realmente solo y tomar la decisión de separarse. Claro, que la decisión duele y mucho, porque el duelo hay que experimentarlo, pero en este caso, ella ya venía viviendo "parte" de su duelo en silencio y desde hacía un tiempo.

Su decisión finalmente fue separarse y comenzar a establecer a acuerdos. Ella me comentó que se sintió aliviada, aunque por supuesto con muchos altos y bajos, en donde la rabia y la tristeza eran las emociones que más experimentaba, pero también tenía días en donde sentía una gran paz, alivio y apreciaba desde su corazón que era la decisión correcta para ella, para su vida y hasta para su hijo. Ella necesitaba comenzar a reconstruir su vida para recuperarse a sí misma, algo que viene haciendo y va evolucionando a pasos agigantados. Cada vez se encuentra más fortalecida y está dispuesta a volar alto nuevamente.

Asumir la soledad, esta palabra a la que tanto miedo le tenemos, comienza por hacerse nuevamente cargo de uno mismo, reencontrarse y redescubrir esas pequeñas cosas que nos generan placer, incluyendo hobbies que dejamos de lado hace mucho tiempo o descubriendo nuevos gustos, inclusive hacer actividades nuevas y distintas con su hijo.

Es terrible convertirnos en "mendigos" de la atención, el tiempo y el amor del otro, cuando esa persona ya no está ni mental ni espiritualmente en la relación.

En conclusión, seguir en una relación en la que el amor por diversos motivos terminó y se vive un infierno pero en casa, mantener esa relación por las apariencias, por el que dirán, por mantener la "supuesta" unión familiar, entre otros, puede ser para muchos más doloroso, depresivo y desgastante que tomar la decisión, vivir el trago amargo, sanar las heridas, aprender una nueva forma de vida, para luego encontrar nuevamente la paz y la armonía de la propia vida.

Laura.

Comments ( 3 )

  • Rita Rivas

    Nada mas reconfortante que la tranquilidad emocional y mental. Una vez que se toma la decisión y apartas el miedo, todo viene por añadidura.

  • Yoleidapacheco1966@gmail.com

    Así es lo peor que hay es mendigar amor, atención y cariño, la tranquilidad no tiene precio y la soledad se supera ocupando tu tiempo con personas que te valoren. Gracias

    • Imagen de perfil de Laura Aiello

      Hola Yoleida, cuando cambiamos nuestra estrategia mental y nos focalizamos primero en nuestra felicidad, en aquello que nos hace sentir bien, en consentirnos y ser buenos con nosotros mismos, podemos cambiar el enfoque, porque el amor a uno mismo es el primero que debemos cultivar, ese es ademas el que da brillo y el perciben los demás, cuando otros te ven bien, es entonces cuando atraemos a nuestra vida un amor mas sano, mejor y distinto. Un gran abrazo

Post a Reply